El 2 de abril, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, se convierte en una oportunidad crucial para reflexionar sobre los avances y desafíos que aún enfrentan las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). En un contexto donde la visibilidad del autismo crece, las barreras de integración y comprensión siguen siendo un reto.
En el marco de la Semana Azul 2025, múltiples organizaciones y voces de la sociedad civil buscan sensibilizar y generar acciones concretas para que el autismo sea tratado como una condición que debe ser entendida y respetada en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
El autismo no es una condición nueva, pero su diagnóstico creció exponencialmente en las últimas dos décadas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 100 niños tiene autismo. No obstante, la prevalencia global más reciente señala que 1 de cada 36 niños recibe un diagnóstico de TEA, lo que representa un incremento del 317% desde el año 2000. Este aumento, aunque atribuido a la mejora en los diagnósticos y la mayor conciencia social, también evidencia la necesidad de crear una red de apoyo integral para las personas con autismo.
El informe también revela que, a pesar de la mayor visibilidad, el 92% de los argentinos consideran que aún falta mucha información sobre el autismo en el país. Este dato, junto a la percepción de que los recursos y servicios del Estado son insuficientes, subraya la importancia de fortalecer las políticas públicas en materia de inclusión y apoyo a las personas con TEA y sus familias.

El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo no solo debe ser un momento de reflexión, sino también de acción. En este sentido, el médico psiquiatra infanto juvenil Christian Plebst (MN 81.138) defendió en diálogo con este medio una visión integral que va más allá del tratamiento médico convencional. Plebst insistió en que la crianza y el acompañamiento deben ser comunitarios, asegurando que los niños con TEA aprenden mejor en entornos comprensivos, como la familia, la escuela y la comunidad.
Para el especialista, la clave no está solo en los consultorios o en el enfoque médico, sino en la necesidad de que los niños con autismo puedan desarrollarse en espacios inclusivos y colaborativos. Según Plebst, “cada aula es un ecosistema y si no están todos, no es educación. Es segregación”. La integración educativa, en su opinión, es un tratamiento necesario, no un ideal, ya que proporciona el ambiente adecuado para el aprendizaje y el crecimiento social de los niños con TEA.
Este año, la Semana Azul 2025 fue una plataforma sin precedentes para visibilizar el autismo a nivel nacional. Las actividades, tanto educativas como simbólicas, buscan promover la concientización y la inclusión social de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
A pesar de los avances en la visibilidad y la comprensión del TEA, la discriminación sigue siendo una realidad cotidiana. Según el informe, el 58% de los argentinos fue testigo de situaciones de discriminación hacia personas con TEA, con una percepción más alta de discriminación entre las mujeres (67%) que entre los hombres (47%). Esta disparidad evidencia que, aunque la conciencia crece, aún queda un largo camino por recorrer para lograr una sociedad verdaderamente inclusiva.
Este Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo debe ser un llamado a la acción para que, como sociedad, dejemos de tratar al autismo como un tema periférico y pasemos a abordarlo de manera estructural. Las campañas de concientización, la capacitación de profesionales y la mejora de los recursos y servicios públicos son pasos fundamentales para garantizar que las personas con TEA puedan vivir una vida plena, respetada y en igualdad de condiciones.
Con información de Infobae
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